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Hay mucha gente que cree que signar con los bebés hará que se retrase el momento en que el bebé comience a hablar.

Algunas personas incluso piensan que el bebé se volverá vago y no querrá hablar. El razonamiento que esgrimen es que como el bebé ya tiene adquiridos los signos, perderá el interés por la lengua oral.

Sin embargo esto no es real. Signar no sólo no puede retrasar la aparición del habla, sino que incluso puede ayudar a favorecerla.

¿Quieres saber más? Sigue leyendo:

¿Cómo llegamos a este pensamiento?

En nuestra sociedad tenemos cierta tendencia a pensar que los bebés necesitan que nosotros, los adultos les enseñemos todo y que sin esas enseñanzas, no llegarán a adquirir competencias básicas: Comer solos, escoger su comida correctamente, andar, hablar…

Si bien es cierto que los bebés necesitan de nuestra guía, no lo es tanto que necesiten que les enseñemos todos y cada uno de los pasos que tienen que seguir durante sus aprendizajes.

Por ejemplo: los bebés no necesitan que cojamos su mano para enseñarles a utilizar una cuchara. Muchos de ellos aprenderán mediante la imitación. Nosotros somos su ejemplo. Si tienen a su disposición una cuchara para experimentar y nos ven usarla correctamente, poco a poco nos irán imitando hasta hacerlo ellos también. Necesitarán que les guiemos en ciertos momentos, por ejemplo, para conseguir tomar la sopa sin hacer ruidos desagradables (en estos momentos estoy recordando una anécdota de Miriam Escacena).

Tampoco necesitan que les pongamos a andar para que aprendan a hacerlo. Si mantenemos el ambiente adaptado a ellos, irán superando hitos hasta soltarse: Espacios abiertos en los que poder moverse de forma libre, muebles a su altura que les permitan agarrarse cuando quieran ponerse de pie… con libertad podrán ir atravesando etapas con seguridad y confianza. Nosotros sólo necesitamos paciencia y tener muy claro que cada niño tiene su propio ritmo.

¿Los bebés aprenden a hablar solos?

La adquisición del habla funciona de la misma forma que las anteriores. Se trata de un proceso que debemos acompañar, no forzar.

Pero no te sientas mal si te surgen dudas durante el proceso. Es completamente normal.

A veces dudamos si la evolución que está siguiendo nuestro bebé es normal: la bebé de la vecina del tercero habla por los codos, las hijas del frutero hablaron todas antes de cumplir el año… y empiezas a darle vueltas al asunto: “igual está tardando demasiado en empezar a hablar…”, “creo que avanza demasiado despacio…”, “este niño se ve que es vaguete, porque sabe que eso es agua, pero en vez de decirlo, sólo lo señala haciendo ruiditos”…

A veces nuestras propias dudas nos hacen olvidar que el desarrollo de cada niño es único. No todos los bebés hablan al mismo tiempo, igual que no se dan la vuelta, caminan o controlan esfínteres al mismo tiempo. 

Todo es más fácil cuando conoces el proceso normal de aprendizaje, así que si quieres, puedes ver aquí cuáles son las etapas de la adquisición del lenguaje.

¿Por qué signar no retrasa la adquisición del habla?

Si te paras a pensar, comprobarás que hay muchos motivos por los que pensar que signar puede retrasar la aparición del habla es un error. Aquí te dejo unos cuantos, pero seguro que si lo piensas un poco, se te ocurren más. Si quieres, puedes dejarlos en comentarios, ¡estaré encantada de leerte!

  • Los bebés oyentes que crecen en familias no oyentes no dejan de desarrollar el habla. Crecen utilizando la lengua de signos de forma natural. Y también aprenden a hablar.
  • El ser humano tiene una necesidad innata de comunicarse y la evolución natural de esta necesidad culmina con la adquisición del habla. Hablar es uno de los grandes pilares de la evolución de la humanidad, que nos distingue de otros animales.
  • Los seres humanos no vivimos aislados, sino en comunidad. Estamos rodeados de otros seres que utilizan la lengua oral. Por lo tanto, estamos permanentemente expuestos a ella (ya sea en una lengua o varias).
  • Los bebés utilizan gestos de forma innata. Además, llegados a cierta edad, les enseñamos algunos signos de forma tradicional (a tirar besitos, a decir adiós con la manita…). Y no pensamos que enseñándoles estos signos vayan, por ejemplo, a dejar de aprender a decir adiós de viva voz.
  • Signar, a priori, requiere más esfuerzo que hablar: se necesitan ciertas destrezas motoras para modelar el signo, en ocasiones precisas tener ambas manos libres…

No obstante, cuando utilizamos el BabySigning con los bebés, existen una serie de recomendaciones que contribuyen a que sea más sencilla la adquisición del habla.

¿Qué hacemos para favorecer el desarrollo del habla mientras signamos?

El BabySigning es un sistema de comunicación bimodal. Esto quiere decir que combina dos elementos o dos modalidades de comunicación, en este caso la visual (los signos) y la auditiva (las palabras).

Para favorecer el desarrollo del habla mientras signamos sólo tenemos que hacer lo mismo que cuando no signamos:

  • Hablarle mucho al bebé.
  • Utilizar un vocabulario rico (igual que hacemos entre adultos)
  • Pronunciar correctamente.

¿A que es fácil?

Algunas personas creen que los signos se utilizan de forma aislada, en silencio, pero esto no es real. Cuando signamos, debemos siempre acompañar al signo con palabras e, incluso, con gestos y expresiones faciales.

Además, es importante que utilicemos los signos cuando tenemos cerca el referente y así aprovechamos para relacionar signos, palabra y objeto. ¿Qué crees que es más efectivo, signar pelota cuando estamos comiendo o cuando el bebé tiene una pelota en las manos?

Uno de los trucos que utilizamos en el BabySigning es repetir la palabra y el signo varias veces y, a ser posible, utilizando sinónimos o expresiones similares. Con esto el bebé puede relacionar palabra, signo y objeto, y además le proporcionamos un entorno lingüístico rico y variado. A la misma vez que signamos, aumentamos la cantidad de vocabulario al que el bebé está expuesto, sin que sea pesado para él. Sin “machacar”.

Cuando signamos, integramos el signo en dos o tres frases diferentes, como “¿quieres agua?, ¿te apetece un poco de agua?, ¿bebemos agua?”.

Como ves, signar no es una actividad exclusiva, sino complementaria al aprendizaje del habla, por lo que no puede retrasar y mucho menos inhibir la adquisición de esta capacidad sino que, muy al contrario, da una alternativa de comunicación cuando el habla no es posible y promueve otras acciones que facilitan este aprendizaje.

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Soy Nazaret León y estoy aquí para ayudar a muchos bebés a poder comunicar lo que necesitan. Si has llegado hasta aquí es porque tú también has deseado muchas veces tener una máquina para poder entender a tu bebé. Y la tienes: tus manos. La mejor forma de que me conozcas y compruebes cómo te puedo ayudar, es viendocómo trabajo, así que te invito a que te lleves un regalo para que puedas probar el BabySigning:

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